Cuidado con el ‘estamos trabajando en ello’: prometer sin comunicar es comunicar mal

Hay frases que no dicen nada, pero lo dicen todo. Una de ellas es: “Estamos trabajando en ello”. Aparece en comunicados, ruedas de prensa, newsletters de empresa y administraciones e, incluso, en perfiles de marca que llevan meses prometiendo cambios o acciones que nunca llegan. Y lo peor: parece una estrategia de comunicación… pero en realidad es solo una pausa incómoda que puede arruinar tu imagen. En un mundo donde todo compite por atención, mantener a tu público esperando con promesas vagas es contraproducente. La transparencia no significa contar todos los detalles desde el minuto uno, pero sí saber cómo gestionar las expectativas. Y eso incluye comunicar lo que sí puedes contar, no esconderte tras fórmulas genéricas que no aportan nada. Como explican desde Think with Google, en tiempos de incertidumbre o transición, las marcas que comunican con claridad y humildad generan más confianza que las que posponen todo con promesas vacías. “Estamos trabajando en ello” puede ser un punto de partida. Pero no puede ser el mensaje entero. Si hay retrasos, explicalo. Si hay cambios de enfoque, dilo. Si hay incertidumbre, compártela (hasta donde tenga sentido). Porque comunicar no es solo publicar cuando tienes buenas noticias: también es saber gestionar el mientras tanto. Y no solo hablamos de grandes empresas o instituciones. También aplica a marcas personales, pequeñas compañías, grupos políticos o incluso proyectos creativos. Si llevas meses diciendo que “pronto lanzamos algo”, quizá es hora de reformular el mensaje. Porque, como dice Contently, “la confianza no se pierde solo cuando algo sale mal, sino también cuando no se dice nada”. «‘Estamos trabajando en ello’ funciona una vez. La segunda ya suena a excusa. Y la tercera… a gobierno en funciones.»
Diseñar no es decorar: el valor (real) del diseño gráfico

En la era del “hazlo tú mismo”, donde existen miles de plantillas gratuitas y cualquier persona puede montar una publicación en cinco minutos, parecería que el diseño gráfico ha perdido su valor. Total, ¿para qué pagar por algo que puedes hacer tú con un rato de Canva y una tipografía divertida? La respuesta es sencilla: porque diseñar no es decorar. Y porque comunicar bien sigue siendo una cuestión de estrategia, no de filtros bonitos. El diseño gráfico profesional no es solo una cuestión estética. Es una herramienta de comunicación visual que estructura la información, ordena el mensaje y refuerza la identidad de una marca. Como explica la AIGA (la asociación profesional de diseñadores gráficos más importante del mundo), el diseño no se limita a “hacer que algo se vea bien”, sino que debe “resolver problemas, facilitar decisiones y mejorar la experiencia del usuario”. Pero en tiempos de inmediatez, parece que lo importante es que algo funcione rápido. Las marcas caen fácilmente en la trampa de lo genérico, lo cómodo, lo que ya viene hecho. Una plantilla de Instagram con el mismo estilo que usan otras 15.000 cuentas. Un cartel para un evento que, con suerte, se entiende si lo miras durante más de 6 segundos. El diseñador profesional aporta criterio. Conoce las reglas visuales, la jerarquía de la información, la psicología del color, el equilibrio tipográfico, el ritmo de la composición. Y, sobre todo, conoce el contexto. Porque no se trata solo de “hacer bonito”, sino de saber qué decir, cómo decirlo y en qué momento hacerlo. Como recuerda el estudio español Toormix, “el buen diseño no solo mejora lo que se ve, mejora también lo que no se ve: los procesos, las decisiones, la claridad”. El buen diseño es invisible cuando funciona. Pero se nota (y mucho) cuando falta. Además, confiar en diseñadores no es solo una cuestión de calidad. Es una cuestión de diferenciación. En un mercado saturado de contenido visual, la forma también comunica. Si tu marca se parece a todas, probablemente será ignorada como todas. Y eso, a medio plazo, cuesta más que pagar un buen diseño. Por supuesto, herramientas como Canva, Figma o Adobe Express democratizan el acceso al diseño. Son útiles, prácticas y necesarias en muchos casos. Pero no sustituyen al diseñador. Igual que tener una sartén no te convierte en chef, tener acceso a una plantilla no convierte tu mensaje en memorable.
La tienda donde compraba tu abuela se ha vuelto instagramer

La tienda donde compraba tu abuela se ha vuelto instagramer En los últimos años, muchos negocios con décadas de trayectoria han entendido que para mantenerse relevantes en un mercado en constante cambio es necesario adaptarse a las nuevas formas de comunicación. Aunque conservan sus valores tradicionales, estos negocios han actualizado sus estrategias para conectar con un público más amplio y diverso. Desde el uso de redes sociales como si fueran una start up en vez de un negocio centenario hasta la creación de sitios web optimizados. Entre subirse a la ola o aprender a bucear, han elegido sobrevivir sin perder su esencia. Un ejemplo claro es el de Casa Botín, el restaurante más antiguo del mundo, según el Libro Guinnes, en Madrid, fundado en 1725. A pesar de su historia, ha sabido adaptarse a los tiempos modernos con una sólida presencia en Instagram, donde comparte su legado culinario con fotos y videos atractivos, permitiendo que tanto locales como turistas se sientan parte de la experiencia antes de visitar el lugar. Otro caso es el de Calzados Lobo, una zapatería madrileña centenaria que, tras la pandemia, modernizó su estrategia abriendo una tienda online y utilizando Facebook e Instagram para ofrecer sus productos. También ha aprovechado el storytelling en redes para contar la historia de la empresa y resaltar su atención personalizada, combinando tradición con modernidad. Además, está la icónica Sombrerería Albiñana, con más de 100 años de historia. Ubicada en Oviedo, esta tienda tradicional ha logrado modernizarse sin perder su esencia, utilizando tanto un blog como redes sociales para conectar con sus clientes. Albiñana comparte contenidos sobre el cuidado de los sombreros y la historia de sus modelos más emblemáticos, haciendo de la tradición un tema de conversación relevante para las nuevas generaciones. Un ejemplo interesante de modernización es Paco Martínez, una tienda de accesorios y maletas que, a través de TikTok, ha logrado conectar con un público más joven. Con videos que muestran el estilo y funcionalidad de sus productos, han creado un espacio en esta plataforma que mezcla contenido ligero y promocional, utilizando tendencias populares para destacar entre las marcas tradicionales que han adoptado TikTok. Estos negocios no solo han modernizado su forma de comunicar, sino que también han logrado mantener su esencia. Es decir, se han actualizado, sin perder su verdad. Ya sea a través de colaboraciones con influencers, la integración de nuevas tecnologías o simplemente mostrando el proceso artesanal que los distingue, están demostrando que la autenticidad y la innovación pueden ir de la mano. Al final, la clave del éxito de estos negocios radica en combinar lo mejor de ambos mundos: mantener su esencia y autenticidad, mientras se abren a los cambios necesarios para mantenerse competitivos en la era digital. La tecnología y las redes sociales no son solo herramientas, son nuevos escaparates donde las historias, la tradición y el valor de los productos pueden brillar más que nunca. Facebook LinkedIn X WhatsApp Telegram
De agencias inmobiliarias a influencers

De agencias inmobiliarias a influencers Las inmobiliarias han comprendido que, en un mundo digital dominado por las redes sociales, los anuncios clásicos de propiedades ya no son suficientes para captar la atención del público. Han apostado por nuevas formas de comunicar, recurriendo a estrategias más atrevidas y creativas para destacar en plataformas como Instagram, TikTok, YouTube, e incluso Twitter. El objetivo ya no es solo mostrar propiedades, sino crear contenido que entretenga, informe y se vuelva viral. ¿Pero, lo hacen bien? En España, Diza Consultores, una firma de lujo en Madrid que ha viralizado visitas a propiedades multimillonarias a través de videos ingeniosos y atractivos. Estos contenidos han llegado a obtener millones de visualizaciones, generando interés no solo por las viviendas, sino también por la experiencia y el estilo de vida que ofrecen. Aunque han sido objeto de «troleos» por parte de cuentas humorísticas, su estrategia ha demostrado una gran capacidad de viralización. Por otro lado, inmobiliarias como Atic Serveis Immobiliaris en Cataluña han adoptado una estrategia aún más alocada, generando contenidos que rozan lo surrealista para atraer la atención de audiencias más jóvenes. Utilizan humor y referencias culturales para conectar de una manera menos convencional con posibles compradores. Estas empresas han entendido que, para destacarse en el competitivo mercado inmobiliario, necesitan algo más que fotos tradicionales: buscan entretener y captar la atención del público. A nivel internacional, en TikTok, por ejemplo, agencias como The Corcoran Group han transformado las visitas tradicionales a propiedades en videos divertidos y llenos de energía, a menudo acompañados de música popular o desafíos virales. Este enfoque no solo llega a una audiencia más joven, sino que también facilita el compromiso emocional del espectador con la propiedad. Con títulos como “Una casa que parece sacada de una película”, estas inmobiliarias convierten cada publicación en una pequeña historia que puede atraer incluso a aquellos que no están buscando casa activamente. Los agentes inmobiliarios se convierten en influencers, ofreciendo consejos sobre decoración, moda o estilo de vida. Sin embargo, no todo en la vida son likes o visualizaciones. Y al final, el objetivo final de las inmobiliarias debería ser vender casas, no viralizarse. En todo caso, el éxito, de la presencia en internet es un medio lograr el objetivo real. Por eso, es clave comprender quién es tu cliente, dónde está, qué quiere y qué le puedes ofrecer distinto a los demás, adaptando tus mensajes y canales a ello. La katana puede resultar muy graciosa para cortar la tarta de tu cumpleaños, pero no sé si es muy útil para vender una casa. Facebook LinkedIn X WhatsApp Telegram